3 ago. 2012

2ª Clase de Musicoterapia: EL VINCULO


El Vínculo se establece y se nutre desde el principio del viaje y no   puede aparecer si la mamá no lo establece

            La primera unión entre madre e hijo fuera del vientre es un momento clave en el que el bebé necesita seguir sintiendo la seguridad y el amor de su mamá en momentos tan novedosos y difíciles para él

                  
            El Vínculo que se establece después del nacimiento, entre la mamá y el bebé, está definido por el vínculo que se estableció durante la gestación


El vinculo afectivo

El vínculo posterior al nacimiento entre madre e hijo, en realidad, no es más que una continuación de un proceso vinculante que comenzó mucho antes, en el útero, apoyándose en un sistema de comunicación establecido en una etapa del embarazo. Lo que sucede después de nacimiento es un elaboración delo que ocurrió antes de éste.
La capacidad del bebé de dar respuesta a los abrazos, caricias y miradas y otras indicaciones de la mamá, se basa en las numerosas experiencias y en el largo conocimiento que de ella ha tenido durante el viaje de nueve meses, antes de nacer.
            El mejor período para el vínculo extrauterino son las horas y los días inmediatos al parto y para el vínculo intrauterino, los tres últimos meses de embarazo, y sobre todo los dos últimos, ya que a estas alturas, el  niño está física e intelectualmente lo bastante maduro como para enviar y recibir mensajes muy completos.
El vínculo intrauterino no se produce automáticamente: para que funcione es preciso la mayor conexión de amor hacia el niño y comprensión de los propios sentimientos. Esta combinación da seguridad al bebé y compensa las perturbaciones emocionales que la mamá pueda vivir durante el embarazo, a las que todos somos propensos en nuestra vida cotidiana. “El bebé no puede establecer el vínculo por su cuenta. Si la madre se cierra emocionalmente, el bebé no puede establecerlo por sí mismo, unívocamente”.
Las principales enfermedades psicóticas como la esquizofrenia en la madre, generalmente imposibilitan el vínculo y esto constituye una de las causas por la cuales los hijos de madres con estos problemas presentan una tasa elevada de problemas emocionales y físicos.
Las circunstancias emocionales que la madre viva durante el embarazo,  repercuten directamente en la configuración emocional de la criatura durante el resto de su vida.  El hecho de que un bebé sea propenso a cólicos, sea caprichoso, irritable o llore mucho continuamente, tiene que ver directamente con importantes trastornos emocionales en el útero.  Determinadas  reacciones físicas y hormonales continuas de la madre, configuran el futuro de la criatura durante el resto de su vida.
El firme vínculo intrauterino es la protección fundamental del niño contra los peligros e incertidumbre del mundo exterior y sus efectos van más allá  del período uterino. Todo lo que surge después del nacimiento, gira en torno a lo que sucedió antes del nacimiento, por lo cual es tan imprescindible que la madre conozca y sea capaz de ofrecer a su hijo las mejores experiencias de bienestar y amor y un desarrollo del bebé en armonía.
La conexión con el bebé se materializa a través de tres canales:
El primero es el fisiológico. En cualquier caso una madre es la encargada de alimentar y permitir y estimular el desarrollo físico, emocional e intelectual de la  criatura en proceso. Una madre mal alimentada y nutrida emocionalmente no puede ofrecer más que un insuficiente desarrollo para la criatura
A través de  la sangre de la madre se mutre el bebé. No solamente el alimento físico forma parte de la nutrición del hijo sino que un desarrollo completo debe de tener en cuenta el enriquecimiento del mundo afectivo, la información del exterior del mundo que se va a encontrar cuando nazca a través de sus sentidos y el mayor desarrollo de su cerebro, fomentando el funcionamiento de sus neuronas.
Una mamá con dificultades emocionales aportará una calidad de alimento inadecuada, por ejemplo, la madre que tiene dificultades con su marido y sufre constantemente episodios donde se produce malestar psíquico, permite que a su torrente sanguíneo afloren sustancias químicas que su propio organismo produce, haciéndose presente determinadas hormonas, como la adrenalina, que la criatura va a recibir como alimento a través del cordón umbilical.
Las experiencias vividas y registradas en el cerebro del bebé durante su formación, quedarán registradas también para su futuro, determinando marcas en su carácter y en su personalidad.
El segundo es la vía conductista. Cualquier experiencia que la madre ofrezca supondrá un aprendizaje para la criatura, por ejemplo, un niño patalea en el vientre de la madre cuando está incómodo, asustado, ansioso o confundido, ante lo cual la madre se frota el vientre en un ademán tranquilizador. Esa acción recibida por el bebé como una señal de seguridad, le crea bienestar y terminará siendo una conducta asociada al afecto , al amor.
El bebé aprende en el vientre.
El tercero es la comunicación simpática. Tiene que ver con los anteriores pero es mucho más amplio y profundo. Por ejemplo, en un niño nacido en China la tasa de llanto es mucho menor que un niño nacido en Europa por un efecto cultural, ahora bien, ¿cómo la criatura puede comportarse como espera su cultura? La respuesta está en la comunicación simpática entre madre e hijo.
Todas las emociones que la mamá experimenta contienen una dimensión simpática, es decir, el niño, en alguna medida, las experimentará también. Sensaciones como el miedo o la ansiedad o la ilusión o la alegría, son vivenciadas por el niño y pararán a formar parte de las grabaciones de su cerebro y con determinadas repercusiones en su desarrollo posterior.
Ninguno de los conocimientos e investigaciones sobre el cuerpo humano pueden explicar porqué esos sentimientos afectan al bebé
El éxito o fracaso o el fracaso del vínculo antes del nacimiento, al igual que el vínculo después de éste, lo decide la madre. Tiene que aprender a prestar más atención a los mensajes que envía a su hijo y a los que éste le transmite. Y esto requiere un aprendizaje de conocimientos por parte de la madre, de las rutas a través de las cuales se comunican y el conocimiento de los mensajes que recorren dichas rutas. También requiere una buena disposición para oír: su hijo tiene mucho que decir y se le debe prestar atención.
            El trabajo terapéutico durante la gestación es la mejor herramienta
para  crear, facilitar, fomentar y alimentar el vinculo, y la música es otra herramienta facilitadora y de gran poder para conseguir el desarrollo más armonioso de la criatura, rodeada de un universo de paz y amor.

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