8 ago. 2012

La Curiosidad del bebé


Los niños son curiosos por naturaleza, se interesan por todo y desean aprender, experimentar, pero sobre todo les guía la curiosidad de conocer. Su ansia les hace absorber toda la información aprendiendo a una velocidad de vértigo. Pero siempre asimilan poco a poco el funcionamiento del mundo que les rodea.
A través de sus ojos, miran a las personas, los objetos, los contrastes de color. A través del oído perciben melodías, silencios, sonidos. El tacto lo perciben a través de la piel, la boca y las manos. El gusto les muestra las texturas de los alimentos y a distinguir entre el dulce y el salado. Y con el olfato perciben el aroma de los alimentos y especialmente, el de mamá.

Nuestro bebé responde a todos estos estímulos con el movimiento corporal, vemos que patalea, que abre y cierra las manos, que gira la cabeza. También responde con el lenguaje, nos hace risas y gorgoritos. Gracias a todos sus sentidos, nuestro hijo se sacia de curiosidad y a nosotros nos encanta ver como desarrolla sus sentidos. Una sonrisa de nuestro hijo nos embriaga de felicidad.

BEBES Y MÁS

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